- Dime amigo, ¿eres feliz?
- Bastante
- No, no lo eres.
- Tengo un gran trabajo, mucho dinero y viajo por el mundo. ¿Por qué no iba a ser feliz?
- ¿Has estado enamorado?
- Decenas de veces.
- No hablo de eso, hablo de un amor espectacular que te altera la conciencia. ¿Sabes qué aspecto tiene eso?
- No sabía que el amor tuviera aspecto.
- Lo he visto, colega. En el avión de Sídney.
- No me digas. Bueno, íbamos en el mismo avión, quizá yo también lo vi.
- Créeme, no lo viste.
En esta vida nada es para siempre. Los cambios son inevitables. En busca de la seguridad -y por temor a la pérdida- nos podemos aferrar a situaciones o a personas… pero este es un intento que a la larga siempre resulta fallido. Y puesto que no todo está bajo nuestro control, se me antoja fundamental el saber aceptar y adaptarnos a estos cambios que nos presenta la vida.
Sólo si asumimos estos aparentes caprichos del destino podemos volver a retomar nuestro poder personal, incluso con mayor libertad si comprendemos qué ha pasado, qué ha sucedido en lo profundo.
En muchas ocasiones, los cambios nos liberan de ataduras, evidentes unas veces, invisibles otras. Son oportunidades para el crecimiento. Y es que… la vida es un viaje que puede ser fantástico si nos sentimos y permitimos ser viajeros y protagonistas de la misma.
No escuchaba cuando mi amiga me decía "No te va a gustar el que queres que te guste.
Te vas a enganchar con el que menos esperes." Siempre le daba típicas respuestas de terca.
Y quien tenia razón finalmente? Sí, ella. Y acá apareces vos, idiota.
Vos, el último que pensé que me iba a gustar, el ultimo que me imagine que iba a pasar algo. Y sos el que mas me gusta, en el que no puedo dejar de pensar, el que me pone de buen humor, hiperactiva, loca. El último que me imaginé, pero el primero que quiero. Primero y único.
Te vas a enganchar con el que menos esperes." Siempre le daba típicas respuestas de terca.
Vos, el último que pensé que me iba a gustar, el ultimo que me imagine que iba a pasar algo. Y sos el que mas me gusta, en el que no puedo dejar de pensar, el que me pone de buen humor, hiperactiva, loca. El último que me imaginé, pero el primero que quiero. Primero y único.
Este adiós, no maquilla un "hasta luego",
este nunca, no esconde un "ojalá",
estas cenizas, no juegan con fuego,
este ciego, no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas, son las de después.
A este ruido, tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca.
Esta loca se va con otro loco.
Estos ojos no lloran más por ti.
Te extraño. Si, te extraño. Como puedo odiarte, olvidarte, no pensar ni un segundo en vos, tambien puedo extrañarte, necesitarte, quererte. Y aunque todos me dicen que no tengo que darte bola, que sos cuestion del pasado y demas, yo voy a seguir adelante. Porque vos sos mi felicidad. Antes, ahora y siempre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





