- Dime amigo, ¿eres feliz?
- Bastante
- No, no lo eres.
- Tengo un gran trabajo, mucho dinero y viajo por el mundo. ¿Por qué no iba a ser feliz?
- ¿Has estado enamorado?
- Decenas de veces.
- No hablo de eso, hablo de un amor espectacular que te altera la conciencia. ¿Sabes qué aspecto tiene eso?
- No sabía que el amor tuviera aspecto.
- Lo he visto, colega. En el avión de Sídney.
- No me digas. Bueno, íbamos en el mismo avión, quizá yo también lo vi.
- Créeme, no lo viste.