Cerró el libro de Peter Pan y se quedo pensando.
Entonces con una sonrisa segura en sus labios, de esas retorcidas que suelen hacer los psicópatas y aquellos que no creen en la felicidad, dijo:
No creo en el amor!
No creo en el amor!
No creo en el amor!
Y en ese mismo momento tres corazones rotos cayeron muertos al instante.