Hay que aceptar las cosas de frente, porque por mas de que por un momento llores, grites o patalees las cosas no van a cambiar. Tenes qe aceptar y punto, no hay mas chances, no hay otra opción. Llorar gritar o enojarte, por un momento, te hacen bien, pero no duran para siempre, tenés que buscar otra opción para relajarte, ver las cosas como son en verdad. No ir para un costado, para atrás o en diagonal; ir hacia adelante y de ahí, rescatar lo bueno y, lo malo, ver como se puede arreglar. Hablando ¿tal vez? Puede doler más, pero escuchá a los demás, te dan sus opiniones, te ayudan, te comprenden, te quieren y quieren verte bien. No es fácil, pero hay que aceptar, hay que escuchar, hay que vivir la vida como es. Hay que disfrutar a más no poder, pasarla bien. Cuando algo malo se interponga en tu camino, hace lo que tengas que hacer para sentirte mejor, fijate tu manera de sacar toda esa bronca que tenés adentro, no te la guardes; ¡Llorá, gritá, reíte!  Busca un ejercicio para desahogarte, desde llorar hasta no tener mas lagrimas que soltar, gritar con un almohadón en la cara, poner música bien fuerte, cantar gritando, escuchar esas canciones tristes, que siempre te hacen mejor, o también, hasta comer todo lo que haya en tu casa y ver películas. Pero acordate que las cosas que pasan, pasan por algo, todo tiene un porqué, nada pasa porque si, y quien dice, que al fin y al cabo, las cosas que hoy te ponen tristes, mañana sea algo bueno, algo que te haga feliz.¡Disfrutá cada momento de tu vida, todo lo que te pase, es y será importante!